Picota de Presencio

Picota de Presencio

viernes, 29 de junio de 2012

DOBLE FALTA


Una doble falta del serbio al servicio, fué la espita que dió salida a la mayor explosión de alegría observada por mí, en el recio, vigoroso y rocoso atleta, que se esconde detrás de la apariencia noble y sencilla, de un joven español de los que aún sienten con verdadero orgullo, serlo.

     La doble falta, solo es un lance más del juego, pero ésta, esta doble falta, lleva intrínsecamente adosada la sensación de sumisión, miedo, rendición ante la reconocida superioridad del rival, sometimiento al dominio, no tanto al juego en sí -hay que reconocer su extrema clase y habilidad- sino a la expresión de acatamiento ante la autoridad que ese "todo individual", cubierto por un halo deslumbrante e impactante, es capaz de desequilibrar a cualquiera, incluso al número uno. Ese joven afable y limpio, nos ha deparado una vez más, y van siete, las mayores satisfacciónes haciendo nuestras sus victorias en tierras galas.

     La doble falta se fraguó en el transcurso de tres horas y media, hubo altibajos, hubo despertares serbios cuando sus ojos olvidaron mirar a quien habia enfrente, pero los golpes maestros, las bolas imposibles, no fueron suficientes. Había que que imponer su juego, había que minar sus defensas, pero éstas, con su incansables brazos y mente, nunca se rinden.

     Las muestras de desequilibrio, rotura de raqueta, de banco y malos modos, fueron preparando con paso lento pero firme el camino propicio para ....., esa doble falta.

     ¡Gracias, Campeón!, no sólo nos devuelves la escasa dignidad que nos va quedando, no sólo haces un "siete" a la Torre, no sólo ganas batallas honorables para tí y tu pueblo, sino que además las ganas donde más te zahieren, donde más les molesta, en su propio suelo.

     La Eiffel se tambalea con el peso imposible de soportar de tu fuerza y tus trofeos, no cazarás más aviones con la raqueta, te bastará alzar tus copas para deslumbrar a los "graciosos".

     Y a nosotros, a nosotros nos has proporcionado la mayor emoción -ya parece imposible sentirla en nuestra tierra- al oir el maravilloso himno de España, con la buena gente puesta en pié y con  silencio impresionante, haciendo aún más grande el orgullo de ser español.

     Ahora que que tanto poder puedes irradiar,¿No te sería posible influir para que se traladase la final de la copa del Rey a esos lares?. Sería una oportunidad para repetir la experiencia del silencio. Aquellos que tanto pitaban ¿seguirán siendo tan necios de no sentir nada ante la grandeza que desprendes cuando serio, emocionado y orgulloso oyes el himno como signo del triunfo conseguido?.

     Gracias Rafa, hoy una vez más, siento que te debemos algo.

EL BARDO.

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